Creciendo

CRECIENDO Nació con forma de árbol: con sus ramas, sus hojas, sus raíces, su tronco, su savia… sus flores de primavera y su desnudez de otoño. Antes fue semilla, como todos los árboles. Le gustaba imaginarse un origen bucólico en el que, mecido por el viento, buscó hasta encontrar un lugar donde echar raíces. Un buen lugar donde afincarse, donde formar algo sólido a prueba de inclemencias del tiempo. De semilla a brote verde que creció hasta tomar su forma pseudo-definitiva. Un árbol nunca permanece, eso se lo hicieron saber desde sus primeras primaveras. Le gustaba ser un árbol. Se conocía a sí mismo. Sabía cuándo florecería, cuando sus hojas cambiarían de color o cuando precisaba de agua de lluvia de forma inminente. Y se había hecho paciente a base de esperar que la caprichosa lluvia tuviera a bien regalarle unas cuantas de sus preciadas gotas. Sabía perfectamente cómo crecer, paulatinamente, al ritmo que algo ajeno le marcaba. Había apr...